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Arbitraje: Una alternativa jurídica que genera confianza para las relaciones comerciales e institucionales – Benjamín Raydet

 

Por: Benjamín Rydet A.

(Ganador del 1er lugar compartido en el Concurso de Ensayos Jurídicos – Categoría colegios)

 

 

Introducción

Con el creciente número de relaciones comerciales y económicas nacionales e internacionales, se fortalece en el siglo XX el arbitraje como alternativa a la vía judicial ordinaria para la resolución de conflictos. Este procedimiento judicial privado, consiste en que dos partes someten una controversia a un árbitro que dicta un laudo de cumplimiento obligatorio sobre dicho conflicto. Este puede ser iniciado si las partes litigantes establecen una clausula arbitral en el contrato respectivo, generando mayor transparencia y efectividad en el proceso por los parámetros y la libertad que este procedimiento ofrece en comparación a la vía judicial ordinaria. De esta manera, el arbitraje se ha fortalecido como medida alternativa para la resolución de conflictos, ha generado seguridad jurídica para las empresas que invierten en países extranjeros y ha permitido que los estados dispongan de sus recursos de manera justa cuando se realizan procesos de nacionalización y expropiación.

1.1 Antecedentes

Desde que el mundo en 1950 se abrió a la tendencia globalizadora, que implicaba mayor movimiento económico entre países y por ende entre empresas privadas, se generó un incremento de relaciones institucionales internacionales tanto públicas como privadas, apoyadas en gran medida por las nuevas tecnologías de transporte y comunicación que favorecían la creación de lazos comerciales e institucionales en un mundo más integrado. Estos lazos, estimulados por el beneficio económico del comercio, sentaron su base jurídica en contratos sometidos a la jurisdicción ordinaria de cada país. Sin embargo, con las crecientes relaciones institucionales que requerían de un proceso imparcial y rápido que no dependiera de la intervención de un estado para resolver las controversias que implicaban al mismo estado en sí, surgió la necesidad de fortalecer una vía jurídica alternativa: el arbitraje.

Los orígenes del arbitraje datan del Derecho Romano, en donde se les permitía a las partes que ciertas controversias sean resueltas por árbitros que ellos designaban

en lugar de acudir a la autoridad judicial. A principios del siglo XX, el arbitraje estaba respaldado en las leyes referentes a este procedimiento en la jurisdicción de cada país, no obstante, existían leyes que no favorecían la ejecución de laudos y eran perjudiciales para el arbitraje. En busca de una solución para este problema, se firmó el Protocolo de Ginebra (1923) y la Convención de Ginebra (1927), estos sentaron una base para el desarrollo y la promoción del arbitraje, ya que brindaba normas favorables en este concepto. Luego en la Convención de Nueva York (1958) se ahondó en el reconocimiento y la ejecución de las sentencias arbitrales. Posteriormente las convenciones regionales como el Convenio Europeo sobre Arbitraje Comercial Internacional (1961) y la Convención de Panamá (1975) formalizaron aspectos como los acuerdos de arbitraje, el procedimiento arbitral, las sentencias arbitrales y la presunción de aplicabilidad de los acuerdos de arbitraje.

1.2 El arbitraje como alternativa a la vía judicial ordinaria

 

Un proceso arbitral puede ser iniciado si ambas partes litigantes tenían estipulado en un contrato una cláusula de arbitraje en caso de controversia. Este procedimiento tiene notables ventajas para las partes, ya que estas pueden establecer la sede, el árbitro o tribunal arbitral y las normas que serán aplicables en el proceso, a diferencia de la vía judicial ordinaria que está sometida estrictamente a la legislación del país donde se generó la controversia. Las partes también pueden fijar el plazo para el laudo, lo que le da mayor rapidez al proceso, en comparación con la vía judicial ordinaria que suele ser más larga y costosa en ocasiones. Esta libertad que se les otorga a las partes a la hora de decidir los parámetros mencionados anteriormente permite que el arbitraje sea más imparcial, rápido, económico, especializado y flexible.

1.3 Estado vs Empresa abordado desde el arbitraje

 

El arbitraje como medio de solución de controversias es una medida favorable para las partes y, permite también que las empresas privadas y los estados puedan solucionar controversias de manera justa. La resolución 1803 de la ONU da libertad a los estados para explotar, desarrollar y disponer de sus recursos naturales, lo que implica que estos podrán determinar la importación de capital para explotarlos y serán capaces de nacionalizar o expropiar los recursos, ya que la utilidad pública

está por encima de los meros intereses privados. Teniendo esto en cuenta, la mayoría de las empresas que van a invertir su capital en países extranjeros estipulan una clausula arbitral dentro de sus contratos, de esta manera salvaguardan sus intereses y aseguran que podrán ser indemnizados en caso de expropiación.

A pesar de que la inversión privada depende del clima de estabilidad y seguridad que el gobierno le garantice al privado, el arbitraje sí ha favorecido a la seguridad jurídica para las empresas. Esto ha significado un avance en las relaciones de empresas con estados que históricamente han sido susceptibles a la inestabilidad, lo cual representa un factor positivo para las inversiones privadas en estos países.

1.4 Parámetros para el arbitraje que fortalecen y legitiman este procedimiento

El arbitraje puede ser aplicado principalmente de dos formas, uno en base a la ley aplicable que ambas partes deben escoger, es decir, hay un principio legal de fondo, puede referirse por ejemplo a las leyes arbitrales de un país o a los de una convención. Mientras que la otra forma se basa en principios de equidad que permiten que el árbitro resuelva el conflicto en base a principios de justicia y equidad de las partes, es decir que el árbitro asume el papel de “amigable componedor” y actuará según principios universales del derecho.

Por otro lado están los árbitros que comprenden un procedimiento institucional, es decir que ya poseen estatutos internos que regirán el proceso en su totalidad. Las cámaras de comercio suelen ser un ejemplo de este tipo de árbitros. En contraparte están los árbitros independientes que no tienen un procedimiento interno, es decir que las partes podrán determinar la normativa aplicable para el proceso arbitral.

Tener estos parámetros establecidos permite que el arbitraje sea fundamentado y esté claro para las partes que este procedimiento puede ser aplicado de manera efectiva. Cabe destacar que si bien estos parámetros fortalecen la independencia del arbitraje sobre cualquier sistema judicial en específico, también se requiere de la complementación con la vía judicial ordinaria para llevar a cabo la ejecución de laudos, ya que se requiere de la coordinación estatal para hacer cumplir la sentencia.

 

Conclusiones

El arbitraje ha servido desde sus orígenes como una vía judicial alternativa a la jurisdicción ordinaria. A partir de la segunda década del siglo XX, en donde se acuerdan los convenios arbitrales más importantes para este proceso, el arbitraje se consolida como la vía alterna a la jurisdicción ordinaria más efectiva porque suele ser más rápida, económica, imparcial, especializada y flexible, ya que permite a las partes determinar aspectos específicos como la normativa y el plazo del procedimiento.

Asimismo, el arbitraje ha contribuido a la formación de una instancia judicial que garantiza de manera justa los derechos privados o estatales cuando se llevan a cabo procesos de nacionalización o expropiación.

El arbitraje como procedimiento está bien fundamentado en convenciones y acuerdos a los que la mayoría de los país están adscritos, permitiendo que instituciones dedicadas al arbitraje creen estatutos internos que generen laudos vinculantes y coherentes con el derecho de cada país.

En conclusión, el arbitraje es la vía alternativa de resolución de conflictos más conocida y efectiva en el medio, representa un procedimiento aplicable nacional e internacionalmente que da seguridad jurídica tanto a privados como a estados. De esta manera el arbitraje contribuye a la relación y vinculación jurídica de lazos comerciales e institucionales en una era en donde tanto empresas como estados se están interconectando vertiginosamente.

 

Referencias

-Aybar J.A (2013) Origen, Evolución y Presente del Arbitraje Internacional Comercial en Argentina a partir de un análisis jurisprudencial, un estudio comparativo de la situación en América Latina. Universidad de San Andrés. Buenos Aires, Argentina

-Belzuz C (SF) Ventajas y desventajas del procedimiento de arbitraje internacional. Madrird, España: www.belzuz.net ; Recuperado de:

http://www.belzuz.net/es/publicaciones/en-espanol/item/975-abogados-demandas-contratos-y-compras-por-internet.html

Aceris Law LLC (12/03/17) Convenios de arbitraje internacional: www.international-arbitration-attorney.com ; Recuperado de: https://www.international-arbitration-attorney.com/es/international-arbitration-conventions/

-Abad N (07/07/15) El arbitraje internacional: características de funcionamiento y ventajas. BBVA. Madrid, España ; Recuperado de: https://www.bbva.com/es/el-arbitraje-internacional-caracteristicas-de-funcionamiento-y-ventajas/.

Por: Benjamín Rydet A.

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