Economía

Santa Cruz: ¿Hacia dónde vamos?

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  • Uno de los aspectos que ha caracterizado Santa Cruz desde la segunda mitad del siglo XX ha sido su alto crecimiento económico, junto con la expansión demográfica asociada. “El departamento de Santa Cruz ya no es una región marginal del Estado boliviano, sino un centro económico fundamental para Bolivia por su capacidad productiva y aporte al producto interno bruno nacional” indicaba el libro “Santa Cruz. Economía y poder. 1952-1993” de Sandoval y otros en 2003.
  • Desde 1965 el crecimiento promedio anual de Santa Cruz fue 4,5%, una tasa que es destacable si se considera que en la primera mitad de los años ochenta el país experimentó la primera hiperinflación en el mundo sin que medie conflicto bélico. De hecho, si se excluye la “década perdida”, el crecimiento cruceño fue 5,6%, un punto porcentual más alto que el correspondiente boliviano.
  • En la historia económica contemporánea, el crecimiento del departamento ha sido superior al promedio nacional en más de un punto y medio porcentual dos etapas: los noventa antes de la crisis de 1999 y el periodo que se inició en 2012, incluyendo los años de desaceleración (2015-2016) y de crecimiento moderado (2017 al presente). En los periodos restantes, su desempeño fue levemente más bajo (1999-2002 y 2003-2014).

  • A mediados del mes pasado se publicaron las cifras de crecimiento departamental de 2018. El crecimiento cruceño fue 5,8%, mayor que el crecimiento del país (4,2%). Los principales sectores que impulsaron esta expansión fueron la industria de minerales no metálicos (26% de crecimiento), productos pecuarios (11%) y productos agrícolas (9%). En contraposición, los sectores menos dinámicos fueron silvicultura (-3%), hidrocarburos (-2%) y minería (-1%).
  • Un hecho que debe llamar la atención es que nuestro departamento fue el cuarto dentro del ranking de crecimiento departamental, por debajo de Pando (7,0%), Beni (6,6%) y Cochabamba (6,0%), lo que contrasta con la situación de años previos donde el crecimiento cruceño estuvo por encima del resto.
  • Obviamente, es alentador que otros departamentos también tengan una mecánica de crecimiento interesante; y mientras mayor sea el crecimiento del resto del país, esto también impacta en algún grado en el crecimiento cruceño, como se muestra en una investigación reciente sobre la geografía del crecimiento boliviano. En tal sentido, la convergencia regional de ingresos es saludable y además es propia de la mayoría de las experiencias de crecimiento al interior de los países.
  • No obstante, es indicativo el cambio en los ingresos por habitante que han ocurrido en los últimos treinta años:
    • En 1988, el ingreso más alto era el de Santa Cruz ($us954), un tercio más alto que el promedio nacional ($us721) y más de dos veces el del departamento más pobre en ese año ($us411, Potosí).
    • Al 2018, Santa Cruz tiene el segundo ingreso más alto ($us3.663), por debajo de Tarija ($us5.689). Además, es similar al promedio nacional ($us3.589) y algo más de 50% del departamento más pobre ($us2.359, Beni).
  • En ese sentido, conviene reflexionar sobre los retos que enfrenta Santa Cruz y Bolivia en este siglo, uno que está caracterizado por el énfasis en la economía del crecimiento y de la innovación, donde las ideas son más valiosas que los recursos naturales.
  • Ése es el motivo por el cual CAINCO planteó propuesta de desarrollo de CAINCO, denominada “Desafíos del Siglo XXI”, donde se hizo una revisión histórica, un diagnóstico de la situación actual y se proponen medidas específicas para conservar el dinamismo cruceño, destacando tres que son cruciales como aporte del sector privado: la diversificación, la educación y la digitalización.
  • Para pasar de la reflexión a la acción, CAINCO creó Santa Cruz Innova, una agencia dedicada a la creación de ideas para el desarrollo en la era de la industria 4.0, con diversas iniciativas y actividad que promueven la transición de una economía de las materias primas a la del conocimiento y la información.
  • De esa forma, podremos contestar a la pregunta ¿Dónde vas Santa Cruz? (“Quo vadis” Santa Cruz en latín, aludiendo al título de la novela histórica de Henry Sienkiewicz), apostando y trabajando para que la respuesta sea: a se exitosa en el siglo XXI y continuar siendo una tierra de oportunidades y bienestar para quienes habitan en ella.

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