Para la mayoría de las personas, la productividad es casi un sinónimo de eficiencia. Producir más al mismo costo o producir lo mismo a menor costo. Sin embargo, estudios recientes del Banco Mundial constatan que la creación de valor va más allá de la eficiencia, entendida por los economistas como la mejora de la productividad total de factores física. Es decir, la productividad también depende de otros factores como la calidad de los productos y la construcción de la demanda.

Por: Indu John-Abraham, representante del Banco Mundial en Bolivia

Si una empresa es capaz de producir con los mismos insumos un producto de mayor calidad podrá aumentar su precio de venta, el cual inducirá a una mejora de la productividad total de factores de los ingresos. De igual manera, la construcción de mayor demanda a través de inversiones blandas en marketing y desarrollo de redes, entre otros, puede incidir en los precios de venta permitiendo alcanzar una mayor productividad total de los factores de los ingresos.

De hecho, estos factores pueden ser más importantes que las mejoras de la eficiencia. En Colombia, por ejemplo, se constató que los shocks de demanda explican gran parte del incremento de las ventas a medida que las empresas maduran a diferencia de lo sucedido con las ganancias de eficiencia que tienen un limitado impacto. Se ha encontrado similar evidencia en países como Chile, Estados Unidos, Malasia y México.

Sin embargo, el crecimiento de la productividad impulsado por el desarrollo de la demanda y la mejora de la calidad requiere una sociedad propensa a experimentar. Esto implica crear una cultura dispuesta a la prueba y al error que pueda hacer apuestas informadas. Pero para experimentar, la sociedad tiene que tolerar el riesgo y poder repuntar rápidamente frente al fracaso.

El “cómo” de la productividad 

Existen tres fuentes para el crecimiento de la productividad total de los factores de los ingresos.

La primera son las ganancias de productividad dentro de la firma, resultantes de decisiones empresariales para mejorar la eficiencia y la calidad de los productos y construir una demanda. Esto incluye el desarrollo de habilidades gerenciales, mejoras de procesos, absorción de tecnología e innovación. Apple es un ejemplo emblemático de este tipo de transformaciones. De estar cerca a la quiebra, se reinventó a partir de la innovación, altos estándares de calidad y desarrollo de la demanda. Ahora, la calidad y la innovación son marcas de Apple que se evidencian en las largas filas para comprar cada nuevo modelo.

La segunda fuente es la ganancia de productividad entre firmas, derivada de la mejor asignación de los factores productivos –tierra, talento y capital– hacia las empresas más productivas. Con su resurgimiento, Apple se convirtió en un polo de atracción de capitales y, principalmente, de talentos de otras empresas e industrias. Las empresas más productivas atraen los recursos, asegurando así la mayor y mejor producción posible.

La tercera fuente de ganancias de productividad resulta de un proceso de selección de la entrada de empresas de alta productividad que incursionan en los mercados y la salida de empresas de baja productividad. ¿Dónde está Blackberry ahora?

Contextos y personas, claves de la productividad

Para aumentar la productividad de empresas existentes y promover el surgimiento de empresas más productivas, se debe mejorar el ambiente donde estas operan, removiendo distorsiones, corrigiendo fallas de mercado y mitigando riegos.

Es relevante reducir las restricciones a la movilidad de los factores para lograr mejoras en la eficiencia, pero también para reducir los costos de experimentación y poder competir en los mercados globales.  Algunas medidas que se pueden adoptar en este sentido son mejorar las normas que rigen la apertura y quiebra de las empresas y proteger y potenciar tanto al empleado como al empleador.

Otro elemento clave para ganar productividad es promover la competencia en los mercados de bienes e insumos. Tal como lo muestra la experiencia de Corea y Japón, abrirse a la competencia internacional hace que las políticas industriales sean más efectivas. La exposición a mercados internacionales permite aprender nuevas habilidades en el proceso de exportación. Sin embargo, para poder competir las empresas deben tener condiciones que les permitan adaptarse a un entorno externo cambiante.

De igual manera, se requiere minimizar las políticas que generan riesgos ajenos a la actividad empresarial, como las políticas fiscales o cambiarias erráticas que generan incertidumbres inhibiendo la incursión de nuevos emprendimientos y la toma de riesgos necesarios para ganar productividad. En el mismo sentido, se puede promover la toma informada de riesgos mediante el desarrollo de un sistema financiero que permita diversificar el riesgo e instituciones que protejan el valor de las ideas rentables.

Puede ser de utilidad facilitar la coordinación y flujo de información que permitan desarrollar los nuevos mercados mediante, por ejemplo, el desarrollo o conexión a plataformas digitales, intermediación de negocios, enlaces con las cadenas globales de valor y agencias de promoción de exportaciones. La experiencia internacional sugiere que estos esfuerzos pueden incluir programas de desarrollo de clústeres que permitan, por ejemplo, la mejora de la infraestructura nacional de calidad y servicios logísticos especializados y política específicas para alanzar estándares internacionales.

Sin embargo, la ganancia de productividad requiere algo más que la mejora del ambiente para hacer empresa. Requiere que las empresas sean intrépidas de forma tal que puedan explorar nuevas opciones para mejorar su eficiencia, desarrollar nuevos y mejores productos y construir una demanda.

Indu John-Abraham, representante del Banco Mundial en Bolivia

En este sentido, es crítico mejorar el capital humano y la innovación de tal forma que ayude a las empresas a ser audaces. Más allá de las habilidades de los empleados, es necesario fortalecer las capacidades de los empleadores y empresarios. Muchos empresarios creen tener más habilidades gerenciales de las que realmente tienenEs necesario crear emprendedores que puedan reconocer oportunidades, evaluar y asumir los riesgos necesarios para aumentar la productividad. El conocimiento tecnológico es clave en este ámbito.

Como se puede apreciar, la mejora de la productividad requiere una mirada integral. No está sólo en manos de las empresas ser más productivas, pero son las empresas las llamadas a liderar este proceso.

 

*Los puntos de vista expresados en este artículo tienen fuente en el estudio “Productivity Revisited: Shifting Paradigms in Analysis and Policy” del Banco Mundial

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