¿Qué factores explican la contracción económica de 2025?

Síntesis: Bolivia no se contrajo en 2025 solamente por falta de demanda. La evidencia sugiere que la economía chocó contra restricciones productivas y cambiarias: menos divisas, mayores costos, menor disponibilidad de insumos y una capacidad productiva afectada por un contexto económico adverso.

Una economía puede crecer por mayor consumo, inversión, productividad, gasto público, condiciones monetarias expansivas o mejoras externas. También puede caer por falta de divisas, restricciones de importación, costos crecientes, incertidumbre cambiaria, menor inversión pública o deterioro de expectativas.

Para entender qué ocurrió en Bolivia durante 2025 no basta con observar el dato agregado del Producto Interno Bruto (PIB). Ese dato muestra si la economía avanzó o retrocedió, pero no explica qué fuerzas estuvieron detrás. Para eso sirven las descomposiciones históricas del crecimiento: herramientas econométricas que permiten separar el crecimiento observado en contribuciones asociadas a distintos shocks macroeconómicos.

La idea es sencilla: el dato del PIB indica si la actividad avanzó o se frenó; la descomposición ayuda a identificar qué factores empujaron en una u otra dirección.

El enfoque metodológico: BSVAR con restricciones económicas

El ejercicio utiliza modelos Bayesian Structural Vector Autoregressive, conocidos como BSVAR, identificados mediante restricciones de ceros y signos, siguiendo el enfoque de Arias, Rubio-Ramírez y Waggoner.1 Este método permite descomponer el crecimiento observado del PIB en contribuciones atribuibles a distintos shocks estructurales, bajo una lógica macroeconómica explícita.

No se trata de afirmar que el modelo “descubre” una causalidad mecánica y absoluta. Más bien, organiza la información disponible de forma coherente con la teoría económica. Por eso, los resultados deben interpretarse como contribuciones compatibles con el modelo estimado, no como verdades causales definitivas.

El análisis distingue cinco tipos de shocks:

  • Demanda agregada: impulsos asociados a consumo, inversión, gasto o absorción interna. Elevan el producto, aunque también pueden presionar precios.
  • Oferta agregada: cambios en productividad, costos, insumos o capacidad productiva. Cuando son positivos, permiten crecer con menor presión inflacionaria.2
  • Política monetaria: variaciones discrecionales en condiciones de liquidez y emisión monetaria. Pueden dar soporte transitorio, pero también incidir sobre inflación y expectativas, en línea con la literatura que identifica shocks monetarios mediante VAR estructurales.3
  • Política fiscal: cambios asociados al déficit fiscal y al gasto público. Pueden impulsar demanda, aunque también generar tensiones de financiamiento; esta interpretación sigue una amplia tradición empírica sobre los efectos macroeconómicos de shocks fiscales.4
  • Tipo de cambio: shocks vinculados al precio y disponibilidad de divisas. En Bolivia, este canal es clave por la brecha cambiaria, las restricciones externas y los costos importados.

2025: una economía atrapada por restricciones reales

En 2025, el PIB de Bolivia registró una contracción de -1,58%. Sin embargo, el rasgo distintivo fue que el principal freno ya no provino de la demanda agregada, como en 2024, sino de la oferta agregada.

La economía cayó en los cuatro trimestres del año:

TrimestreCrec. interanual del PIBPrincipal lectura
2025T1-1,67%Fuerte shock negativo de oferta y tipo de cambio
2025T2-2,77%Punto más crítico del año
2025T3-0,68%Rebote de demanda, pero oferta muy contractiva
2025T4-1,14%Persisten restricciones de oferta, tipo de cambio y fiscalidad

El segundo trimestre fue el momento más delicado. Allí coincidieron tres fuerzas negativas: demanda débil, oferta restringida y fuerte incidencia cambiaria. La economía no solo enfrentó menor impulso interno; también enfrentó mayores restricciones de costos, divisas e insumos.

La descomposición: qué empujó al PIB

La figura resume la lectura central. La línea negra muestra el crecimiento interanual del PIB trimestral. Las barras muestran la incidencia estimada de cada shock en puntos porcentuales. Cuando una barra está por debajo de cero, ese shock restó crecimiento; cuando está por encima, lo impulsó. La línea gris punteada representa el crecimiento potencial estimado por el modelo.

Figura 1. Crecimiento interanual del PIB trimestral e incidencia de shocks macroeconómicos. Fuente: estimaciones CEBEC-CAINCO.

El gráfico muestra que la contracción de 2025 no fue un episodio de un solo canal. La demanda tuvo trimestres de recuperación, especialmente en 2025T3, pero esa mejora no alcanzó para compensar la presión contractiva de oferta, tipo de cambio y fiscalidad.

El shock de oferta: el principal freno del año

El resultado más importante de 2025 es que la oferta agregada se convirtió en el principal factor contractivo. En promedio, restó alrededor de 3,7 puntos porcentuales al crecimiento interanual trimestral.

Esto sugiere una economía limitada por restricciones reales: menor disponibilidad de insumos, dificultades para importar, mayores costos logísticos, problemas de abastecimiento, menor acceso a divisas, combustibles más costosos o escasos, y una capacidad productiva mermada por el contexto económico adverso.

La implicación de política económica es relevante. Cuando el problema central está del lado de la oferta, estimular la demanda puede tener bajo impacto sobre el producto y alto impacto sobre precios. Es decir, más gasto no necesariamente genera más producción si las empresas no pueden conseguir insumos, importar repuestos, acceder a dólares o producir con normalidad.

El tipo de cambio: una restricción productiva

El shock cambiario también fue decisivo. En 2025 restó, en promedio, cerca de 1,7 puntos porcentuales al crecimiento trimestral interanual, con una incidencia especialmente fuerte en el segundo trimestre.

En Bolivia, el tipo de cambio no debe entenderse solo como el precio oficial del dólar. En un contexto de brecha cambiaria y escasez de divisas, el problema central también es la disponibilidad. Esta lectura es especialmente relevante para economías emergentes, donde las restricciones externas, el financiamiento y el tipo de cambio suelen amplificar los ciclos macroeconómicos.5 Si las empresas no acceden a dólares de manera oportuna, enfrentan dificultades para importar insumos, maquinaria, bienes intermedios o combustibles. Esto afecta producción, costos, precios y expectativas.

Por eso, el canal cambiario opera como una restricción productiva. No afecta únicamente a importadores o al sistema financiero; incide sobre industria, comercio, transporte, construcción, agroindustria y servicios.

Demanda agregada: positiva, pero insuficiente

A diferencia de 2024, la demanda agregada aportó positivamente en varios trimestres de 2025. Su contribución promedio fue cercana a 0,8 puntos porcentuales.

Esto indica que todavía existieron impulsos de consumo, gasto o absorción interna. Sin embargo, esos impulsos no alcanzaron para revertir la contracción porque chocaron contra restricciones más fuertes del lado de la oferta y del tipo de cambio.

La lección es clara: una economía puede tener demanda, pero si no tiene divisas, insumos, estabilidad y capacidad productiva, esa demanda no se transforma plenamente en crecimiento. Puede terminar transformándose en presión sobre precios, importaciones o mercado cambiario.

Política fiscal y monetaria: poco margen para compensar

La política fiscal tuvo una contribución negativa durante toda la gestión 2025, con un promedio cercano a -0,7 puntos porcentuales. Esto sugiere menor capacidad del sector público para sostener la actividad mediante gasto, inversión o déficit.

La política monetaria, en cambio, aportó levemente en positivo, alrededor de 0,3 puntos porcentuales. Sin embargo, este soporte debe interpretarse con cautela. En un contexto de inflación elevada, incertidumbre cambiaria y escasez de divisas, una mayor liquidez puede aliviar temporalmente la actividad, pero también alimentar presiones inflacionarias y expectativas de depreciación.

Implicaciones para Bolivia

La lectura de política económica es directa: cuando los principales frenos están asociados a oferta y divisas, la recuperación requiere recomponer condiciones productivas, no solo estimular gasto. La normalización del acceso a divisas, la disponibilidad de insumos críticos, la estabilidad de costos y la confianza para invertir se vuelven condiciones centrales para que la demanda se traduzca en producción efectiva.

También hay una implicación fiscal. Si el sector público tiene menor margen para sostener la actividad, la recuperación depende más de la capacidad de crear condiciones para que el sector privado produzca, invierta, importe insumos y mantenga operaciones con menor incertidumbre.

Conclusión

La descomposición histórica del crecimiento del PIB trimestral muestra que 2025 fue un año de contracción explicada principalmente por shocks negativos de oferta y tipo de cambio. La demanda tuvo algunos momentos de recuperación, pero no pudo compensar una economía restringida por costos, abastecimiento, divisas e incertidumbre.

El mensaje final es claro: Bolivia no necesita solamente más impulso para crecer. Necesita recomponer las condiciones que permiten producir.

Eso implica ajustar el desequilibrio fiscal, reconstruir confianza monetaria y cambiaria, normalizar el acceso a divisas, asegurar insumos críticos, reducir cuellos de botella y mejorar las condiciones para la inversión privada.

Según el modelo utilizado, el crecimiento potencial de Bolivia se estima en 3,4%. El reto de política económica es convertir ese potencial en crecimiento efectivo.

Notas

Montiel, P. J. (2011). Macroeconomics in Emerging Markets. Cambridge University Press.↩︎

Arias, J. E., Rubio-Ramírez, J. F. y Waggoner, D. F. (2018). “Inference based on structural vector autoregressions identified with sign and zero restrictions: Theory and applications”. Econometrica, 86(2), 685-720.↩︎

Véase Gali, J. (1992). “How well does the IS-LM model fit postwar US data?” The Quarterly Journal of Economics, 107(2): 709–738.↩︎

Véase Uhlig, H. (2005). “What are the effects of monetary policy on output? Results from an agnostic identification procedure”. Journal of Monetary Economics, 52(2), 381-419; y Mountford, A. (2005). “Leaning into the wind: A structural VAR investigation of UK monetary policy”. Oxford Bulletin of Economics and Statistics, 67(5), 597-621.↩︎

Véase Blanchard, O. y Perotti, R. (2002). “An empirical characterization of the dynamic effects of changes in government spending and taxes on output”. The Quarterly Journal of Economics, 117(4), 1329-1368; y Mountford, A. y Uhlig, H. (2009). “What are the effects of fiscal policy shocks?” Journal of Applied Econometrics, 24(6), 960-992.↩︎

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