Kirah Design: diseño que transforma vidas

En 2005, Gabriela Flores tomó una decisión que cambiaría el rumbo de su vida y, con el tiempo, también la de decenas de artesanos bolivianos. Tras cinco años como Gerente General de Mediterranean Shipping Company (MSC) en Bolivia, decidió tomarse un año sabático. El concepto de crear una empresa social ya rondaba su mente, aunque de forma vaga.

Ese mismo año, mientras cursaba un certificado en negocios internacionales en Washington D.C., recibió un trabajo final que le exigiría desarrollar un plan de negocio para una empresa que quisiera crear. Allí, entre ideas, apuntes y reflexiones, empezó a tomar forma lo que en 2008 se convertiría en Kirah Design: una marca boliviana dedicada a generar oportunidades reales para artesanos, con un enfoque en el diseño innovador, el rescate cultural y la sostenibilidad ambiental.

Diseño con propósito y raíces bolivianas

Desde su fundación, Kirah Design ha tenido una misión clara: trabajar de la mano con artesanos talentosos de Bolivia para crear piezas únicas que cuenten historias. La propuesta parte del mercado hacia atrás: comprender qué buscan los clientes de alto nivel y, a partir de ello, capacitar y dotar a los artesanos de herramientas para cumplir con esos estándares.

En sus primeros años, Gabriela y su equipo exploraron una amplia variedad de materiales —textiles, fibras, vidrio reciclado, peltre y madera rescatada— trabajando con distintas comunidades. Pero con el tiempo decidieron especializarse en lo que mejor sabían hacer: transformar desechos de madera morado y rescatar árboles caídos para convertirlos en piezas de arte y decoración.

“Mi gran sueño siempre ha sido mostrar una Bolivia rica en diversidad y talento”, cuenta Gabriela. “Lo que entendí desde el primer día es que los clientes compran porque se enamoran del diseño, aprecian la calidad y les encanta la historia”. Hoy, la marca cuenta con más de 250 diseños y clientes en distintas partes del mundo.

El arte de rescatar lo que otros desechan

Kirah Design fue pionera en Bolivia en el uso de desechos de la industria forestal. En un tiempo en que nadie rescataba esa madera —que normalmente quedaba abandonada o se quemaba—, la marca apostó por darle una segunda vida.

No fue un camino fácil: trabajar con materiales reciclados implica cambiar mentalidades, tanto en los artesanos como en los clientes. Pero el resultado, dice Gabriela, es “mágico”: cada pieza lleva consigo historia, diseño y la huella irrepetible de las manos que la trabajaron.

Talleres Maestros: excelencia artesanal boliviana

Para elevar aún más la calidad de sus productos, Kirah creó el concepto de Talleres Maestros: espacios donde artesanos altamente capacitados trabajan cada pieza con la misma dedicación y detalle que una joya.

Uno de los casos más inspiradores es el de un artesano que comenzó en un taller de torno y, tras ser entrenado en el Taller Maestro, se convirtió en la mano derecha de Gabriela. “Es una de las personas con más capacitación y compromiso que tenemos en el equipo”, afirma.

Este modelo no solo eleva la calidad del producto, sino que cambia mentalidades, genera estabilidad laboral y dignifica el trabajo artesanal.

Un diseño que viaja y enamora al mundo

Las piezas de Kirah han llegado a mercados tan diversos como Nueva York, Lima, Shanghái o París. La clave: un balance entre el legado de las técnicas jesuíticas de tallado y un diseño atemporal y contemporáneo que se adapta a cualquier contexto.

Mirando al futuro

En los próximos años, Gabriela planea expandir la marca a otros países de América Latina y replicar el modelo de Kirah Design en nuevos contextos. “Seguiremos siendo una marca innovadora, orgullo de Bolivia, y quiero seguir mostrando que las empresas sociales pueden hacer que nuestra sociedad sea un mejor lugar para vivir”.

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