La inteligencia artificial, los seres humanos “modificados” con las nuevas tecnologías, los procesos educativos y de capacitación continuos, el enfoque en las habilidades más que en las profesiones, son realidades que están a la vuelta de la esquina y que cambiarán el empleo del mundo. Los gobiernos y la sociedad aún no están preparados para esta nueva realidad.

Jerome C. Glenn, consejero delegado de The Millennium Project y coautor de los informes anuales State of the Future (Estado del futuro), a su paso por Bolivia durante el evento Future Week, organizado en CAINCO por Santa Cruz Innova y Unifranz, señaló que los gobiernos y la sociedad aún no están preparados para los cambios que se vienen en el mundo laboral.

Durante su disertación ejemplificó que cualquier actividad laboral que sea repetitiva va a estar en manos de los robots, pero con un tinte alentador añadió que no cree que estas máquinas destruirán los empleos, sino que se crearán otros adicionales. En ese sentido aconseja que la educación debe estar enfocada a la ciencia, la tecnología, ingeniería y matemáticas.

Glenn amplió su visión e indicó que, para enfrentar los desafíos del empleo en el futuro, en el ámbito de la educación y el aprendizaje es fundamental aumentar el enfoque en el desarrollo de la creatividad, el pensamiento crítico, las relaciones humanas, la filosofía, el espíritu empresarial (individual y en equipo), el arte, el autoempleo, la armonía social, la ética y los valores, para construir y llevar una vida laboral significativa.

También es importante que la teleducación sea gratuita en todas partes, y que posibilite un aprendizaje ubicuo y permanente, que sea capaz de hacer que los empleados dominen ciertas habilidades en lugar de solo dominar el conocimiento de una profesión.

Asimismo, considera indispensable la creación de un sistema híbrido de aprendizaje basado en la investigación de las personas a su propio ritmo para la autoactualización. De igual manera el experto considera que es fundamental volver a capacitar a los profesores utilizando nuevas herramientas de inteligencia artificial con los estudiantes.

 

Empresa y trabajo

Para el futurista Jerome Glenn, que basa sus proyecciones en 19 talleres realizados en 15 países, es vital que se desarrollen formas para que las empresas y los empleados creen valor ético, estético y social; además del valor económico y material. Eso coincide con las tendencias mundiales entre las que se destaca que ninguna empresa u organización podrá ser sostenible en el tiempo si es que no tiene una causa que va más allá de la generación de riqueza.

En este nuevo contexto se tiene que definir un nuevo contrato social de derechos de los trabajadores en una economía transaccional y global, donde no tienen razón de ser los actuales parámetros normativos y legales usados para regular la relación obrero – patronal.

En un mundo donde las habilidades de los trabajadores serán las que pesen más que los títulos profesionales, es fundamental cambiar la cultura de gestión de las empresas. Glenn señala que será indispensable gestionar a las empresas como redes de profesionales y no como jerarquías estáticas con organigramas sólidos y manuales de funciones rígidos. Los cambios permanentes a los que estarán sometidas las empresas por los vertiginosos avances de la tecnología requerirán equipos de trabajo flexibles y con una alta capacidad para desaprender y aprender de nuevo.

 

Ciencia y tecnología

La economía mundial ya está transformada por negocios disruptivos que se basan en las nuevas tecnologías. Cada vez más personas podrán incorporarse a estas empresas disruptivas, aplicando conocimientos desarrollados no solo en centros académicos, sino en espacios alternativos donde la red internet transmita conocimientos.

En ese sentido, el coautor del informe State of the Future recomienda que los directores de los laboratorios de investigación, y otros líderes de la comunidad científica, deben dedicar más esfuerzos para que la ciencia actual y la tecnología futura sean comprensibles para el público en general.

De igual manera señala que es oportuno crear políticas y estándares nacionales para el Internet de las cosas (IoT) con énfasis en los futuros sistemas de seguridad cibernética.

 

Los trabajos del futuro

El periodista Andrés Oppenheimer escribió el libro “¡Sálvese quien pueda! El futuro del trabajo en la era de la automatización”, luego de recorrer el mundo viendo cómo los trabajos están migrando a otras áreas poco comunes gracias a la incursión de los robots y sistemas de automatización.

Entre los trabajos que asoman en el horizonte futuro según el periodista, están los asistentes de salud. Como la expectativa de vida se está ampliado y los avances en medicina están retardando el envejecimiento, surgirán nuevos empleos como los consejeros médicos que nos ayudarán a interpretar los diagnósticos que las computadoras brinden sobre el estado de salud. Junto a ellos algunos oficios en este sector sobrevivirán al tsunami del futuro, como ser las enfermeras, los psicólogos, los nutricionistas, los masajistas y los entrenadores físicos. A ellos se sumarán los expertos en medicina robótica, que se encargarán de manejar los robots cirujanos en los hospitales; los graduados en ingeniería médica, que tendrán a su cargo la impresión de piel con impresoras 3D en cirugías reconstructivas a partir de las células de los pacientes, y los farmacéuticos expertos en robótica, que supervisarán la fabricación de medicamentos personalizados basados en la genética de cada persona.

Otra área de trabajo será el de los analistas de datos, ingenieros de datos y programadores. Los datos serán el producto más valioso en los próximos años. El crecimiento de la clase media de China, India y otros países emergentes resultará en un aumento de 1.000 millones de consumidores en el mundo para 2025 y un incremento de 50 % en el gasto mundial en tecnología para 2030. Eso significará mucho más trabajo para los analistas de datos. Hasta las pequeñas empresas´, como los restaurantes, deberán tener un jefe de datos que produzca perfiles de sus clientes —incluida su fecha de cumpleaños y sus platos preferidos— para hacer ofertas personalizadas o para explorar las redes sociales e identificar potenciales clientes.

Los policías digitales serán esenciales. A medida que la economía se traslada al mundo digital, hará falta proteger cada vez más a las empresas contra los ataques cibernéticos. Así como cualquier empresa tiene un policía en la puerta, cualquier negocio deberá tener un policía digital, o muchos, para que sus datos no sean robados.

De igual manera los vendedores tradicionales se convertirán en asesores de ventas. Con el crecimiento de la clase media, se estima que el consumo mundial aumentará más de 23 trillones de dólares entre 2015 y 2030, según el McKinsey Global Institute. Y a medida que las tiendas físicas sean reemplazadas por el comercio en línea, harán falta especialistas que puedan asesorar al público sobre las cualidades y el precio de cada producto, permitiéndonos navegar en el mar de ofertas que nos llegará por todos nuestros dispositivos conectados a internet. ots.

Otra área de trabajo será el de los cuidadores y programadores de robots. Las ventas de robots industriales a escala mundial se quintuplicarán de 253.000 unidades vendidas en 2015 a casi 1,3 millones de unidades en 2025, lo cual requerirá muchos ingenieros y mecánicos para darles apoyo técnico. Harán falta desde ingenieros en robótica para aceitarlos hasta programadores para actualizar su software.

Oppenheimer opina que con la creciente automatización de los empleos hará falta cada vez más profesores y maestros para educar a la gente en el manejo de los robots y la realización de tareas cada vez más sofisticadas. “Habrá dos tipos de empleos: aquellos en que los robots supervisarán a los humanos y aquellos en que los humanos supervisarán a los robots. Y estos últimos serán los mejor remunerados y los que requerirán mayor educación”, señaló.

También los consejeros espirituales seguirán vigentes pues la disgregación de las familias y la creciente soledad de la gente en la era de las comunicaciones digitales están generando una mayor necesidad de contratar gurúes espirituales para que le encontremos un sentido a nuestra vida.

Los artistas, deportistas y creadores de entretenimiento nunca pasarán de moda. En el futuro habrá más tiempo para el ocio y más necesidad de contratar trabajadores en industrias creativas como el cine, la música, el arte y la literatura. Lo mismo ocurrirá con la industria de los deportes, cuando aumente la popularidad de las competencias deportivas escolares y vecinales, que se transmitirán en directo a nuestros celulares o nuestros hogares.

El periodista de origen argentino afirma que a medida que aumenta el comercio en línea y los consumidores toman sus decisiones de acuerdo con lo que ven en internet, hará falta más creadores de contenidos visuales, diseñadores y escritores de blogs y artículos publicados en redes sociales para promocionar empresas y productos.

Y para finalizar el autor manifiesta que, con la creciente alarma mundial por el cambio climático y el abaratamiento de los costos de las energías limpias, como la energía solar y la eólica, surgirán decenas de carreras relacionadas con las nuevas industrias verdes. “Se necesitarán cada vez más científicos especializados en energías renovables, y arquitectos e ingenieros encargados de montar plantas y hacer que las fábricas, los edificios y los vehículos sean más eficientes o se conviertan para poder usar energías alternativas. La Agencia Internacional de Energía del gobierno de Estados Unidos estimó en 2015 que a escala mundial se invertirán 16,5 trillones de dólares hasta 2030 en plantas y proyectos para reducir las emisiones de gases tóxicos que aumentan el calentamiento global.

Estas tendencias que marcan el rumbo de las nuevas profesiones y empleos, ya se están consolidando en las sociedades más tecnificadas del planeta, y gradualmente irán tomando más espacio, desestabilizando la cultura laboral que aún estamos heredando del siglo XX.

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