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Para crecer tenemos que fortalecer la calidad de la educación

El Foro Económico de CAINCO “Educar para Emprender”, tuvo la presencia de los reconocidos economistas Eric Hanusher, Michael Kremer, Miguel Urquiola, Carmen Pagés – Serra y Rafael de Hoyos.

Nota de Prensa     06-06-2017

Jorge Arias, al finalizar el Foro Económico “Educar para Emprender”, resaltó que tenemos que medir nuestra educación y de esta manera mejorarla para que Bolivia crezca, pues desde 1997 no tenemos una evaluación de nuestro sistema educativo, específicamente en las áreas de matemáticas y lenguaje, que son pilares para generar crecimiento en Bolivia.

En su intervención resaltó que los jóvenes deben dejar de pensar en convertirse en empleados que desarrollan las funciones que el manual de la empresa le entrega. “Hoy el desafío es que ese joven sea un emprendedor, que tenga la capacidad de innovar constantemente, con una formación sólida, pero con la habilidad de reinventarse para ofrecer mejores productos y servicios a nuestra sociedad”, indicó.

Añadió que la creación de productos innovadores con alto valor agregado y creatividad, no saldrá precisamente de las grandes empresas, sino de los talleres técnicos especializados en la invención de nuevos productos cuyo desarrollo no requiere de mucho capital pero eso sí, de grandes ideas.

“Todo esto requiere talento, y es importante que no seamos parte del sistema que genera la fuga de talentos bolivianos, sino todo lo contrario, que los contenga y desarrolle, haciéndolos parte importante de un círculo virtuoso que involucre a los colegios, las universidades, las empresas, las organizaciones culturales, en definitiva a nuestra sociedad boliviana en su conjunto”, apuntó.

Por su parte Eric Hanushek, profesor de la Universidad de Stanford y el más reconocido en el ámbito de la educación, indicó que se debe partir de la premisa de que desarrollo involucra crecimiento y éste a su vez mayores habilidades de las personas. Mostró que las experiencias exitosas de crecimiento se explican por una profunda mejora en la calidad de la educación, antes que sólo la cobertura.
Fue categórico al señalar que una mejora de la calidad que permita a los estudiantes bolivianos tener las habilidades mínimas involucraría una mejora sustancial del ingreso por habitante en Bolivia.

Posteriormente, Carmen Pagés, Jefa de la División de Mercados Laborales del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), comenzó recordando la baja productividad en el país, que no permite mejorar el estándar de vida de la población. Uno de los factores que identificó fue que no existe la suficiente mano de obra calificada para los puestos de trabajo. Frente a ello indicó que el programa de aprendizaje que propugna el BID permite la inserción laboral de jóvenes, de los cuales cuatro de cada cinco aumentan sus opciones laborales, y además beneficia a las empresas con saltos de productividad del 75%.

Asimismo Rafael de Hoyos, Economista Líder de educación del Banco Mundial, centró su atención en los jóvenes que Ni estudian, Ni trabajan o “Ninis”. Los resultados de la investigación muestran que ellos son resultado de un sistema educativo que provee conocimientos, pero no habilidades. De hecho, apenas un tercio de los jóvenes latinoamericanos cuenta con habilidades necesarias mínimas para trabajar. Frente a ello, recomendó trabajar en una estrategia educativa para los primeros años, resaltar el rol docente y construir consensos sociales para mejorar la educación, para lo cual es esencial la medición.

En la segunda parte del evento, Miguel Urquiola de la Universidad de Columbia, se concentró en el caso boliviano. Indicó que la valoración social de la educación había disminuido de manera significativa, restando los incentivos a estudiar, lo cual podría estar disminuyendo la asistencia efectiva a los centros de enseñanza.
En tal sentido, recomendó de manera vehemente que se pueda medir nuevamente la calidad de la educación porque sería el paso inicial para una transformación educativa.

Finalizó el evento, Michael Kremer de la Universidad de Harvard, quien utilizó diversas experiencias a nivel mundial para analizar tanto la efectividad como el costo de las medidas para mejorar la educación. Mostró, por ejemplo, que medidas en otros ámbitos como la salud, en específico la desparatización, puede aumentar más la escolaridad que un programa de transferencias condicionadas a la asistencia. Resaltó que las medidas usuales como el tamaño de la clase o mejorar bibliotecas tienen efectos limitados, al igual que algunas opciones más recientes como brindar acceso a computadoras. Sintetizó que la mejora en la valoración docente como en la pedagogía sí puede marcar la diferencia en esta materia.